Las bombas peristálticas Bredel son las preferidas para aplicaciones de lodos de cemento abrasivo

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RVA, una empresa de Francia especializada en la recuperación de escoria salina, un subproducto de la fundición de aluminio, está aprovechando los beneficio de varias bombas peristálticas Bredel de Watson-Marlow Fluid Technology Group (WMFTG). Se están usando una serie de bombas para transportar un lodo de óxido abrasivo formado por una mezcla de líquido y sólidos, que además tiene una alta temperatura. Sin embargo, debido al excepcional principio operativo de las bombas peristálticas Bredel y a su diseño resistente, la confiabilidad está garantizada.

En el proceso de refinación del aluminio, la chatarra se funde en hornos giratorios o reverberantes debajo de un baño de sal fundida, que flota sobre la superficie del metal. Después, el aluminio fundido y su cubierta de sal se golpean para desprenderlos de la superficie del horno giratorio. La mezcla final de sal desprendida del horno contiene residuos de aluminio (cerca del 5 %) y diversos óxidos metálicos, óxido de aluminio en su mayoría. Esta mezcla se solidifica en bandejas y se convierte en la así llamada "escoria salina".

Un residuo peligroso

La escoria salina es un residuo peligroso que debe eliminarse bajo condiciones controladas. Históricamente, en Europa, la escoria salina de aluminio se desechaba en vertederos, pero una combinación de normas ambientales más estrictas y el alto costo de los vertederos ha puesto fin a esta práctica. En cambio, la escoria se recicla en plantas para tal fin, como la que opera RVA.

El reprocesamiento es una actividad reconocida en la UE como la mejor opción ambiental viable para la escoria salina. RVA, que se encuentra entre Reims y Metz, en el noreste de Francia, emplea una tecnología de reprocesamiento que convierte la escoria de una corriente de residuos en una fuente de materias primas esenciales. La planta es la única en su tipo en el país.

Es importante destacar que el reciclaje de escoria de RVA depende de un proceso de circuito cerrado con mínimas demandas ambientales: no hay residuos sólidos; el agua que se utiliza para el lavado se recircula; las emisiones gaseosas se incineran hasta convertirlas en residuos inofensivos; y el gas amoníaco se neutraliza en depuradores de dedicación exclusiva. Un sistema propio de control computarizado supervisa el proceso de producción para garantizar que las variables clave se mantengan dentro de los límites predefinidos y que las salidas cumplan las estrictas especificaciones.

Proceso de cuatro etapas

El proceso abarca cuatro etapas, dos de las cuales utilizan bombas peristálticas Bredel para transferir fluidos abrasivos. Primero, la escoria salina se tritura con una recirculación opcional, para liberar el aluminio mediante un separador de corriente de Foucault y extraer el hierro con un imán. Después, las partículas finas de la planta de molienda se retiran utilizando un dispositivo desempolvador.

A continuación, el material salino restante se introduce en un depósito de disolución, donde se mezcla con agua (que se recupera más adelante en el proceso). Dos bombas Bredel 100 de alto caudal transfieren esta salmuera a cubas de reacción presurizadas, antes de que una bomba Bredel 65 y otra modelo 40 transfieran el óxido de aluminio, en forma de lodo, a los reactores. Este óxido de aluminio es muy abrasivo y, en esta etapa, tiene una alta temperatura. Se generan reactivos gaseosos, como hidrógeno, metano y amoníaco, que se incineran y expulsan por la chimenea. La energía de los gases de residuo se recupera para utilizarla en otras partes del proceso.

En tercer lugar, el residuo de la etapa de reacción se transporta a un filtro de banda. Aquí, la salmuera y el agua se expulsan bombeando al vacío con una bomba Bredel 80, tras lo cual queda un residuo sólido llamado "Valoxy". Los sólidos se lavan con agua limpia, además de usar el agua eliminada en la etapa de disolución.

En la última etapa, el efluente de salmuera avanza hasta la sección de cristalización. Los cloruros de sodio y de potasio se cristalizan para quitarlos de la solución, primero por separado y, después, en conjunto, para llevar la mezcla de sal hasta las especificaciones necesarias. Un decantador en línea aumenta la concentración de sólidos en el lodo, facilitando así una alta recuperación de sal. La mezcla final de sal se transporta hasta dársenas de almacenamiento para su envío posterior.

Servicio esencial

Cada año, RVA procesa 110,000 toneladas de residuo de escoria salina. Este servicio resulta esencial para lograr una gestión ambiental sostenible, al convertir la escoria salina, que de otro modo debería transportarse largas distancias para su eliminación, en tres productos útiles (con cero residuos sólidos). Tanto los gránulos y polvos de aluminio como la sal regresan al proceso de producción del cliente, mientras que un tercer producto, el Valoxy, es una sustancia propia rica en aluminio que puede usarse como alternativa a la alúmina y la bauxita en aplicaciones tales como cementos, aglutinantes y ladrillos.

Las bombas Bredel de RVA trabajan 24 horas al día, siete días a la semana, probando así su confiabilidad y solidez en uno de los entornos más rigurosos que existen y permitiendo que el proceso del cliente funcione sin tiempos de inactividad imprevistos.

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